El agente topo: Basta de mirar los lindos arbolitos by Darío Ossandón

En el hogar de ancianos San Francisco vive un grupo de abuelitas y abuelitos (siendo las primera su mayoría) llevan una vida rutinaria y contemplativa, aunque ese no hubiese sido su plan para el ocaso de sus vidas. Algunas de estas señoras y señoritas pasan sus días como pueden. Extrañando a quienes las dejaron ahí y nunca más volvieron, o intentando recordar el nombre de la amiga, con quien conversan todas las mañanas en el desayuno, cuchicheando la tarde, recitando versos; esperando. 

Por los pasillos del hogar Sergio, uno de los residentes, camina sin la sospecha de sus compañeras y los funcionarios del lugar. Sergio está ahí, con cámaras ocultas y expuestas; en una misión secreta: hallar bajo ese techo cualquier abuso o mala práctica que pudiese estar menguando la vida de esas compañeras que ha conocerá durante tres meses. 

El Agente Topo, último documental de Maite Alberdi (1983), es relato de garganta apretada. De risas, sí, pero de una tristeza verídica. De estos tatas viviendo la soledad en conjunto. Por lo tanto admiramos y lamentamos la realidad, no solo de ellos, sino de esa realidad intrínseca que tiene el mirar en el momento preciso.  La vejez otorga sabiduría. El precio de saber ciertas verdades de la vida es el dolor de saberse en estas mismas verdades. Ese es el gran remezón de este largometraje. Una filmación tan verídica que de cierta forma nos atormenta, y por lo mismo, empatizamos con sus protagonistas sintiendo la impotencia del abandono, de tanta experiencia perdida, en fin, nos enfadamos con el mal principal de la existencia; la injusticia. Por otro lado nos enamoramos de los lazos que va generando Sergio con estas. Y es que Alberdi usa esta narración de manera orgánica y nos va entregando regocijos como la fiesta aniversario del hogar, con sus candidatas a reina y a Sergio como el máximo rey feo que puede tener una celebración de aniversario en Chile. Pero también está la señora Rovira luchando con su cabeza contra la pérdida de memoria. Las desgarradoras reflexiones de Petronila, una poetisa quien perdona el abandono de sus hijos o Marta quien sueña con que su madre al fin la vaya a buscar al hogar. Entonces la balanza se equilibra pero la melancolía nos gana, siempre pesa más. Es probable que este sea el valor más grande de este documental. Caer en cuenta del paso de los años, del abandono y la falta de empatía hacia quienes están por terminar su vida. 

A modo de conclusión hay un párrafo en el poema coincidentemente llamado, Las viudas, de Baudelaire que encierra la esencia de esta obra: 

Una mirada experta nunca se engaña En esas facciones rígidas o abatidas, en esos ojos hundidos y empañados o brillantes con los últimos fulgores de la lucha, en esas arrugas hondas y múltiples, en ese andar tan lento o tan brusco, al instante descifra las innumerables leyendas del amor engañado, de la abnegación incomprendida, de los esfuerzos sin recompensa, del hambre y del frío soportados humilde y silenciosamente”   

Agregar algo más sería faltar el respeto a la esencia misma de la película.

2 comentarios sobre “El agente topo: Basta de mirar los lindos arbolitos by Darío Ossandón

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