Entrevista Express: Antonio Ostornol y su novela “Chino”: El arte, aunque sea en sus versiones más negras, aporta a la vida y no a la muerte by Darío Ossandón

Desde su hogar el escritor Antonio Ostornol (1954 – Chile) ha aceptado esta entrevista exprés donde le hemos consultado acerca de Chino, su última novela.

Chino trata sobre la marginalidad. El protagonista vive el exilio y el rechazo  en distintos niveles de su vida. En el Chile de los ochentas que, como sabemos, vivía en dictadura. El protagonista, a raíz de un delito ocurrido en su tierra natal, es enviado a un colegio en la ciudad de Talagante, lugar que, por otro lado, también sufre una vulneración por parte de un Chile creciendo aceleradamente en la centralización de su capital pero dejando atrás al resto de sus ciudades. ¿Qué nos puede comentar sobre este paralelismo con respecto la vulneración sistemática del personaje y su entorno?

– Este fue un tema que me inquietó desde que tuve la oportunidad de trabajar en Talagante, una ciudad que está al lado de Santiago, pero que en los ochenta estaba todavía a décadas de distancia en términos de desarrollo y, especialmente, de cambio cultural: era una comunidad muy conservadora en las puertas de una modernidad muy agresiva. Y eso, siempre tiene costos de todo tipo, especialmente para quienes están expuestos a los cambios. 

Ha llegado a decir en otras entrevistas que la música, el Jazz, salvan al protagonista de un destino condenado. ¿Cómo llega a configurarse este elemento y por qué este género musical es el escogido para la novela y su historia?

– Voy a empezar la respuesta por la segunda parte: el jazz es una música de resistencia a la muerte y al oprobio. Sus raíces se encuentran en el mundo afroamericano discriminado y maltratado por siglos en Estados Unidos. Desde esos esclavos que golpeándose el cuerpo con las manos hacían música al término de las jornadas de trabajo hasta los clubes de Harlem, segregados y marginalizados en el siglo XX, fue construyéndose una  música que se conecta con el cuerpo, con la vitalidad, con las emociones, con la nostalgia de los ancestros. Y todo eso es vida. Ricardo Wong, el Chino, protagonista de mi novela, era un tipo condenado al fracaso y el sufrimiento. Triplemente maginado –por negro, huacho y chino- encuentra en esta música, y en su talento para desarrollarla, una oportunidad para escapar al fracaso. Y en este sentido, el arte tiene un componente de vitalidad, de lucidez, de apertura a nuevos conocimientos y experiencias, que lo ha transformado en parte esencial de lo propiamente humano. El arte, aunque sea en sus versiones más negras, aporta a la vida y no a la muerte. 

Chile tiene una historia con respecto a la orfandad. Desde sus fundadores patrios en adelante. El Chino no es la excepción. ¿Cómo toma la novela este aspecto?

– Sonia Montecinos, nuestra Premio Nacional de Humanidades, escribió con mucha propiedad acerca de este tema. No sólo Chile, sino toda América latina es huacha, nacida de una especie de violación –metafórica y real- por parte de los sucesivos imperios a los cuales hemos estado sometidos. En Chile, a mi generación (la del ochenta o N.N.), la experiencia de la orfandad marcó el proceso creativo y vivencial. El golpe de estado del 73 cortó nuestros vínculos con las generaciones de escritores que nos antecedían, el país se cerró a los influjos del exterior (excepto los económicos) y nuestros “padres” políticos fueron perseguidos, exiliados, presos, torturados y asesinados. Crecimos sin referentes inmediatos y tuvimos que crecer en la orfandad. Por eso, si se hace un recorrido por los principales libros producidos por esta generación, uno encuentra múltiples huérfanos. El Chino es uno más. 

Ha mencionado que el proceso de escritura de esta novela le ha tomado más de diez años. Pareciera haber sido concretado en parte en tiempos de pandemia. ¿Cómo ve la experiencia de escribir y oficiar como escritor en estos tiempos? También ha mencionado que vivió un proceso en el cual intentó alejarse de un tipo de escritura que usted calificó como barroco, llevándola a un terreno más concreto si se quiere ¿Supuso un desafío al abordar la novela?

– Toda novela es un desafío. Esta, en particular, me tomó no diez, sino veintiocho años a partir de la primera vez que tuve un primer borrador. La empecé a escribir a comienzos de los noventa y no me lograba convencer. Sabía que tenía una historia pero, probablemente, no alcanzaba a visualizarla bien. Volví a ese primer manuscrito muchas veces a lo largo de esos años. Una y otra vez, hasta que gracias al estímulo de Ediciones de la lumbre y mi amigo Marcelo Simonetti, volví a enfrentarme a ella. Lecturas de amigos, relecturas personales y una mirada más integradora de las últimas décadas, creo que me ayudaron a entender plenamente la historia que quería contar. Y el resto fue tiempo, y eso me lo regaló la pandemia.

Respecto al estilo, fue una búsqueda. Cuando escribí Dubrovnik, mi anterior novela, sentí que necesitaba un lenguaje más directo, más rápido, que posibilitara aprender mejor la nueva realidad que vivíamos. José Donoso, tal vez el mayor novelista chileno, me dijo alguna vez –a propósito de los cambios radicales de su escritura entre El obsceno pájaro de la noche, Casa de campo y El jardín de al lado– que al terminar una novela siempre trataba de encontrar alguna forma distinta que lo obligara a salirse de las fórmulas conocidas. En cierto sentido, saber eso me ayudó. 

Para finalizar le hemos pedido al escritor que nos obsequie una recomendación que tiene que ver con la música escogida para su novela. Un músico de Jazz para escuchar en estos tiempos desgastantes.

Flash trío, la agrupación de mi hijo Gonzalo (en Spotify). Son jóvenes conversando con la historia de la música y buscando reinterpretarla. Me parece un ejercicio urgente, especialmente cuando muchas veces me encuentro con mucha gente que cree que todo empezó ayer.

3 comentarios sobre “Entrevista Express: Antonio Ostornol y su novela “Chino”: El arte, aunque sea en sus versiones más negras, aporta a la vida y no a la muerte by Darío Ossandón

  1. […] Chino trata sobre la marginalidad. El protagonista vive el exilio y el rechazo  en distintos niveles de su vida. En el Chile de los ochentas que, como sabemos, vivía en dictadura. El protagonista, a raíz de un delito ocurrido en su tierra natal, es enviado a un colegio en la ciudad de Talagante, lugar que, por otro lado, también sufre una vulneración por parte de un Chile creciendo aceleradamente en la centralización de su capital pero dejando atrás al resto de sus ciudades. Continuar leyendo entrevista en MasticadoresChile […]

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s