Reflexiones a partir de Bacterias de Santiago Ortiz/ Enrique Cisternas

Las bacterias pueden ayudar a frenar el cambio climático - EL ÁGORA DIARIO

Hasta hace muy poco tiempo pensaba que la experiencia literaria sucedía en la complicidad del ojo lector y las páginas resguardadas por el lomo del libro. La letra impresa y la firma del autor se imponían como sellos de garantía de lo literario. Bastaron algunas clases, conversaciones y lecturas para convencerme que aquella es sólo una de las formas que asume la literatura. Esta, de alguna forma, siempre ha estado en contacto estrecho con los desarrollos tecnológicos del ser humano: desde la concreción del lenguaje como herramienta comunicativa a la escritura, la imprenta y los nuevos medios electrónicos y digitales.

Dada esta breve introducción, quisiera centrar la atención en cómo algunos aspectos de la experiencias literaria se ven expandido por la experiencia de lo digital por medio del proyecto Bacterias argentinas. De las redes tróficas a las redes del lenguaje[1] de Santiago Ortiz. El proyecto de Ortiz proporciona un punto de partida para plantear algunas reflexiones sobre aspectos de la creación literaria en el espacio digital.

Bacterias es un proyecto en funcionamiento desde 2004, básicamente la representación de un sistema biológico en clave computacional donde las bacterias-textuales se van fagocitando unas a otras. En la medida que este ecosistema virtual va avanzando, las bacterias crecen y se desarrollan su información textual (mientras que otra mueren y se pierde su información).

Dice Ortiz en la presentación de su obra:

“Toda bacteria puede ser comida y toda bacteria puede comer, pero, ¿Quién come a quién? Los textos que conforman la información genética se componen de fragmentos iguales a los descritos en la red gramatical. En el modelo, cada uno de estos fragmentos es un gen. El gen final, el último fragmento de frase, sólo puede concatenarse con unos pocos de los fragmentos o genes, según la estructura de la red. De esta forma una bacteria sólo podría comerse a otra si el gen inicial de la otra bacteria puede seguir al gen final de la propia. Así, al componerse el nuevo texto concatenando el de la bacteria comensal con el de la bacteria comida, se obtiene un nuevo texto que preserva una gramática correcta.”

El lector-usurario puede ver cómo en la pantalla se va construyendo una ficción poética o ver representada la lucha de su creación. Las bacterias resultan una metáfora muy efectiva de ese proceso. De esto, me interesa resaltar. El texto se va construyendo frente a sus ojos y puede seguir el trayecto de la batería-texto: cómo crece o desaparece; cuál bloque textual es más voraz o cuál es una información efímera tendiente a desaparecer.

El resultado “final” – entrecomillas, porque en teoría el sistema puede mantenerse de forma constante al infinito – es una especie de textualidad poética que el lector-usuario puede reconstruir o desechar según sean sus deseos. El ecosistema depredatorio construido por Ortiz puede acabar e iniciarse infinitas veces con resultados diversos cada vez.

Por tanto, dada esta pequeña descripción de Bacterias me interesa destacar algunas ideas sobre la expansión de literario al espacio digital. En primer lugar, perdido el cierre que propone el lomo del libro impreso para el lenguaje, en el mundo digital este se abre a distintas posibilidades. En el proyecto de Ortiz se (re)presenta un lenguaje vivo y en movimiento dinámico, imprevisible y constante cambio. Luego, la obra y la firma ya no tienen una relación tan estrecha ni (autor)itaria; tanto por el lenguaje de programación como por la actualización que hace el usuario de la interface de las bacterias, podríamos hablar de autoridades compartidas o de cooperación textual entre el facilitador, el lector-usuario y la máquina ¿El texto que van construyendo las bacterias es de Ortiz, de quien inicia el programa o es la propia máquina quien asume ese rol? Esto último presenta una arista relevante sobre cómo pensamos el proceso creador en convivencias con las máquinas de escritura autogenerada (quizá podamos profundizar más sobre esto en una siguiente entrada). Por lo pronto pensemos que en Bacterias hay una especie de simbiosis entre los distintos aspectos mencionados.

La cooperación de la letra impresa y las posibilidades del espacio digital que permiten la multisensorialidad quizá sea el futuro de la literatura – o quizá es un presenta más patente de lo que uno se imagina. Esta simbiosis de sus distintos aspectos implica que lo literario es una experiencia mutable, que no depende de un solo medio ni una sola forma de expresión.

[1] Para acceder al sitio donde está alojado el proyecto: http://moebio.com/santiago/bacterias/#

2 comentarios sobre “Reflexiones a partir de Bacterias de Santiago Ortiz/ Enrique Cisternas

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